Los documentos más antiguos relativos a la existencia de una hermandad bajo la advocación de Nuestra Señora de la Esperanza datan de 1418 cuando una corporación de este nombre era fundada en la parroquia de Santa Ana por el gremio de los ceramistas, y de 1520 cuando Gonzalo de Herrera crea una capellanía con el objeto de dar culto a una Virgen de esta advocación.
Posiblemente de estos años dataría la fundación de la hermandad en el convento del Espíritu Santo donde en 1524 se fusionó con la de San Juan Evangelista que había sido erigida por el gremio de pescadores.
La cofradía de las “Tres Caídas de Nuestro Señor Jesucristo” erigida por hombres de la mar, puede que naciera en 1595 aunque su aprobación llegaría en 1608.
Se trataría de una cofradía, fundada por Francisco de Lara, y que residía en el monasterio de San Francisco de Paula en Triana con el nombre de “Invención de la Cruz y Nuestra Señora de la Salud”. Los documentos de la época hablan de las disputas que la aprobación de esta hermandad trajo con las hermandades que residían en San Antonio Abad y Santa Catalina. El pleito de zanja con la prohibición a la hermandad trianera de que llamen nazarenos a sus cofrades, no poder llevar la túnica ni el estandarte de color igual a la de los nazarenos de San Antonio Abad ni poder llevar la cruz al modo en que la llevan sus cofrades. Al representar la hermandad trianera un misterio diferente al de la Exaltación, la Calle de la Amargura, no hubo conflicto en este punto.
Así pues en 1608, la hermandad comenzó a ser conocida como de las “Tres Caídas que dio Cristo Nuestro Señor” mientras que el nombre de la Virgen cambiada “Salud” por “Dolores de la Virgen Nuestra Señora” y también como de “los mareantes”.
Tres Caídas y Esperanza
Ocho años después, en 1616, se aprueba por parte del provisor del arzobispado, Gonzalo Campos, la unión entre las corporaciones del Cristo de las Tres Caídas y la de la Virgen de la Esperanza. La estación de penitencia tendría lugar en la tarde del viernes santo saliendo desde la iglesia del Espíritu Santo.
La hermandad seguía creciendo y poco a poco se comprobaba que el espacio del que disponía en el convento del Espíritu Santo no era el suficiente. De 1735 hay documentos que prueban que la hermandad se trasladó hasta la parroquia de Santa Ana donde ocupaba una de sus capillas. Este traslado no duro mucho y menos todavía el tiempo en volver a la parroquia. De 1737 se conoce que la hermandad organizó desde Santa Ana una procesión de rogativas por la sequía de la época. En 1744 la hermandad regresó al Espíritu Santo y no había pasado ni un año cuando de nuevo vuelta a Santa Ana.
El Señor de las Tres Caídas
El Señor se le atribuye a Marcos Cabrera hacía 1595 y tiene tallada la cabeza, las manos y las piernas. Fue retocado por Manuel Gutiérrez-Reyes en 1894 sustituyéndole la cabellera de pelo natural por otra de pasta de madera y por Antonio Castillo Lastrucci en 1931. Luis Álvarez Duarte le talló nuevo cuerpo en 1982. La última intervención al Señor fue en 2017, por Pedro Manzano, consistido en eliminar la capa de suciedad que tenía el Señor en la policromía y que, en las últimas décadas, había acabado ennegreciendo su encarnadura hasta un punto alarmante.
Castillo Lastrucci completó el misterio entre 1939 y 1941 añadiendo el Cirineo, una mujer con dos niños y el centurión a caballo. La imagen del Santísimo Cristo de las Tres Caídas fue elegida para presidir el Vía Crucis de las Hermandades de Sevilla de 2006 organizado por el Consejo General de Hermandades y Cofradías.
Hacia su propia capilla
La cofradía vivía tiempos de mudanza continua en los que no efectuaba la estación de penitencia. Se conoce que en 1755, con motivo de las consecuencias del terremoto conocido como “de Portugal”. La hermandad se trasladó al convento de los Remedios y dos décadas después al hospital de Nuestra Señora de la Encarnación. Las reglas aprobadas en 1785 sitúan a la hermandad de nuevo en el Espíritu Santo. Tras casi cuatro décadas de no efectuar la salida procesional, ésta pudo realizarse de nuevo en 1797 desde el convento. De estos años se conocía que a imagen de Señor caído se acompañaba de un misterio formado por un Cirineo y dos judíos que habían sido adquiridos a la hermandad del Prendimiento.
A finales del siglo XVIII, tras abandonar e Espírito Santo por la desaparición del convento “compraron a tributo dos casas en la calle Larga”, hoy Pureza “pertenecientes a la Capellanía fundada en Señora Santa Ana por Sebastián Bernal, hipotecando a favor de dicha capitanía dos casas y más de dos mil onzas de plata que tenía la Hermandad, por escritura otorgada ante Luis Palacios en 30 de diciembre de 1758, en el siguiente, 1759, obtenida licencia de la ciudad, empezó a labrar a sus expensas una capilla de las referidas casas, cuya obra continuó con bastante lentitud”. A primeros del siglo XIX, la hermandad terminó la obra de la capilla donde se trasladó en 1815. Una vez en esta nueva sede, la imagen el Cristo ocupaba el altar mayor mientras que las de la Virgen y San Juan lo hacían en los laterales. Al año siguiente, la hermandad efectuaba su primera salida desde la capilla haciéndolo en jueves santo. En esa primera salida, la hermandad contaba con una nueva imagen de María. No hay noticias sobre su autor aunque González de León la atribuyó a Juan de Astorga. De todas formas la hermandad decayó y no fue hasta mediados de siglo cuando un grupo de cofrades acomete su reorganización.
En 1868 la Junta Revolucionaria cierra la capilla sacándola a pública subasta adjudicándosela dos súbditos ingleses que la dedicaron a culto de la religión anglicana y posteriormente a otros menesteres como cabaret, almacén de corcho y carbonería hasta que la finca pasó a poder de Carlos Jorge Welton Niño, que cedió el edificio a la hermandad en 1939, gracias a la mediación del que fuera su director espiritual José Sebastián y Bandarán, en escritura notarial y por la cantidad simbólica de diecinueve mil trescientas pesetas.
Esperanza de Triana
La Virgen es de principios del siglo XIX atribuida a Juan de Astorga. El incendio de San Jacinto de 1898 afectó a la imagen por lo que Gumersindo Jiménez Astorga hubo de restaurarla. Algunos autores opinan que con esta restauración se perdieron los rasgos de la finura que poseía el rostro de la dolorosa. En este siglo también intervino José Ordóñez y en 1929 Castillo Lastrucci la rehízo, al parecer, siguiendo el modelo de Astorga haciendo un nuevo juego de manos y colocándole nuevos ojos de cristal. Fue restaurada por Luis Álvarez Duarte en 1981 y 1989 quién la encarnó completamente quitando la policromía de Castillo Lastrucci y añadiéndole un nuevo candelero.
Añeja estampa de la Esperanza de Triana con un aspecto que difiere del que actualmente mantiene la Dolorosa, previo a las diversas modificaciones que sufrió la talla a lo largo del último siglo.
Vestida de hebrea lució la Esperanza de Triana en la Iglesia de San Jacinto en la Semana Santa de 1932.
San Juan Evangelista
La hermandad posee también una imagen de San Juan Evangelista que no procesiona en Semana Santa. Se trata de una talla anónima del siglo XVIII que fue adquirida a la hermandad del Santo Entierro al igual que la imagen de la Magdalena que posee la hermandad de la que también se desconoce el autor. Las dos imágenes procesionaron acompañando a Nuestra Señora de la Esperanza en su paso de palio entre 1898 y 1903. La imagen de San Juan sale en procesión en el Corpus Chico de Triana.
A San Jacinto
De los años revolucionarios data el relato que Almela Vinet, hace de la hermandad y de su traslado a San Jacinto en 1868, apuntando que “esta hermandad tuvo su tiempo floreciente pues poseyó casas y gran cantidad de plata labrada, así es que hacía estación a la Santa Iglesia Catedral aunque no con frecuencia con bastante lucimiento hasta 1868, que fue desposeída de su capilla y perdidas muchas de sus alhajas y relegada al olvido dejando al cuidado de varias personas devotas de sus Sagradas Imágenes y así hubiera permanecido si el año de 1898, por iniciativa de Eusebio Ortega, capellán de San Jacinto no se hubiera fomentado, haciendo en este año estación después de treinta y dos que llevaba sin salir”.
En esos años, la cofradía llevaba dos pasos. En el primero se representaba a Jesús caído, vestido con túnica de terciopelo bordada en oro. Almela Vinet ya atribuía su hechura “a Marco Cabrera, discípulo de Jerónimo Hernández, acompañado del Cirineo”. El paso había sido construido en 1893 en los talleres de Salvago y Compañía y consistía en unas andas con “canastilla tallada y dorada con medallones de bajo relieve que representan asuntos de la Pasión, de mucho gusto y buen corte. El otro paso, lleva a la Santísima Virgen, al Evangelista y a la Magdalena en la forma acostumbrada, bajo palio de terciopelo negro bordado de plata, sostenido por varas plateadas.”
El Santísimo Cristo de las Tres Caídas de la Hermandad de la Esperanza de Triana en el interior de San Jacinto.
Continúa Almela Vinet afirmando que “la Señora es obra de Juan de Astorga, y viste túnica de terciopelo negro y manto de igual tela y color, ambos bordados profusamente en oro”. El escudo de la hermandad “es un Jesús y un áncora debajo”.
La Esperanza tras el Cachorro
Si decimos que Nuestra Señora de la Esperanza de Triana hizo las veces de Nuestra Señora del Patrocinio tras estar olvidada en unas dependencias parroquiales, no sólo no nos creerían, sino que nos tacharían de locos. Pero desde luego, los documentos históricos nos afirman que estamos ante una historia real.
En el siglo XIX, la Hermandad de la Esperanza de Triana sufrió los efectos de la revolución gloriosa con la incautación de su capilla, viéndose obligada a trasladarse a la parroquia de San Jacinto. Este hecho sumió a la corporación en un periodo de decaimiento del que salió en 1889 cuando volvió a realizar su salida penitencial tras treinta y dos años sin hacerlo. En San Jacinto vivió postrada en el olvido según las investigaciones de Soledad Jiménez Barreras y José Gámez Martín. En su trabajo encontraron base documental en el Archivo Arzobispal que amplía con datos este insólito hecho.
Los documentos cuentan que existió un trueque de imágenes entre la Virgen del Patrocinio por la de la Esperanza de Triana. La actual corporación de la calle Pureza se encontraba disuelta y la Virgen de la Esperanza de Triana guardada en las dependencias de la iglesia de San Jacinto. Fue entonces, cuando Carlos Astolfi, Mayordomo del Cachorro, recogió a la imagen para que saliera en la Semana Santa de 1878 como Virgen del Patrocinio.
Astolfi mantenía una estrecha amistad con don Eusebio Ortega y Maestre, sacerdote de San Jacinto. Este lazo permitió al Mayordomo solicitar la imagen de la Virgen de la Esperanza para vestirla para que recibiera culto cuando reabrieran la parroquia de San Jacinto que por entonces se encontraba en obras. Tras aceptar el sacerdote la proposición, la imagen fue llevada al domicilio de Astolfi donde coincidió la talla de la Virgen del Patrocinio. Aprovechando este encuentro, el Mayordomo pidió al escultor Ángel López su opinión sobre cuál de las dos dolorosas ostentaba más calidad artística.
El escultor confirmó que la Dolorosa de las Tres Caídas presentaba más calidad frente a la del Cachorro. La decisión de Ángel López propició a que Astolfi guardara la talla de la Virgen del Patrocinio y llevara a la Esperanza de Triana a presidir cultos y salidas procesionales junto al Cristo de la Expiración.
Según la documentación podemos entender que Nuestra Señora de la Esperanza de Triana salió como Virgen del Patrocinio hasta 1889, fecha de la primera salida de la reorganizada Hermandad de las Tres Caídas. Nadie se ocupó de denunciar la suplantación de la imagen hasta ese momento, cuando un grupo de hermanos decidieron reorganizar la actual cofradía de la calle Pureza.
Virgen de la Esperanza cuando procesionaba con la Hermandad del Cachorro.
Vuelven los dominicos
La comunidad de frailes volvió en 1909 a regentar la iglesia y al año siguiente se produjo un incidente entre ella y la hermandad. Al regresar la cofradía de la estación de penitencia se encontraron los hermanos de la Esperanza que las puertas de la iglesia estaban cerradas. No fue hasta después de celebrar una reunión con los frailes cuando se abrieron las puertas y se pudo terminar la cofradía. Por esos años, la hermandad tenía como costumbre recorrer varias calles del barrio de Triana antes de recogerse.
En 1916, la procesión entró en la iglesia directamente. Fue tal el revuelo que se levantó en el barrio que la hermandad se vio obligada a salir de nuevo y visitar las calles por las que cada año transitaba.
Curiosa fotografía antigua, paso del misterio de las Tres Caídas de Triana (con las antiguas andas) vuelto hacia el azulejo de la Esperanza de Triana de la pared del mercado del Arenal (antigua cárcel del Pópulo).
De 1926 datan las actuales túnicas con las que se visten los nazarenos que acompañan al paso del Santísimo Cristo de las Tres Caídas. Se trata de antifaz y túnica de terciopelo morado con capa blanca. Cinco años después, los nazarenos del paso de Virgen sacaban por primer vez las túnicas actuales siguiendo la traza de la del Cristo pero cambiando el terciopelo morado por el verde.
Misterio del Cristo de la Tres Caídas frente al misterio de la Conversión de la Hermandad de Montserrat en la calle San Pablo, 1948 en un Santo Entierro Grande con motivo del VII centenario de la conquista de Sevilla por Fernando III.
La hermandad de la Vera-Cruz de Utrera, compró el paso (el portaaviones) a la de la Esperanza de Triana en 1971, por la cantidad exacta de 100.000 pesetas, una auténtica fortuna para la época.
El 31 de octubre de 1950, para conmemorar el Dogma de la Asunción, la Virgen fue sacada en procesión extraordinaria entrando en la parroquia de Santa Ana. Al día siguiente, el mismo día que Pio XII proclamaba el dogma, la imagen volvió a su templo. En el año 2000, al cumplirse los cincuenta años de la efeméride, la Virgen fue de nuevo protagonista de una procesión extraordinaria que recordaba tan feliz fecha.
La Capilla de los Marineros
En 1959 comenzaron las obras de la capilla en el lugar que ocupó la antigua. El viernes santo de 1962 tras la estación de penitencia a la catedral, regresó la hermandad a la capilla de la calle Pureza, una vez concluida las obras de reconstrucción y acondicionamiento, siendo su sede actual. El proyecto de remodelación corrió a cargo de Aurelio Gómez Millán. Un nuevo artesonado fue colocado en la capilla procedente del Colegio Villasís de los Padres Jesuitas. La imagen de la Virgen fue instalada en el retablo principal de estilo barroco procedente del antiguo hospital de la Misericordia de Osuna realizado por Francisco María Ceiba en 1716 en madera de pino de Flandes. El retablo está compuesto “de predela y tres calles con la central más ancha que las laterales, separadas por columnas de estípites. Es de estilo y sobresale del conjunto el amplio Camarín de la Santísima Virgen. En la puerta del Sagrario se haya una imagen de Jesucristo Salvador”. Este retablo, según se lee en la documentación de la hermandad, incorpora “diversas efigies de santos. A los lados del Sagrario se encuentran Santa Bárbara y Santa María de Cervelló, fundadora de las hermanas de la Orden de la Merced. A la altura de manifestador están San Pedro Nolasco, fundador de la Orden de la Merced, que porta en sus manos, la cruz Patriarcal y el Libro de Reglas de la Orden. San Ramón Nonato revestido de Cardenal, porta la palma del martirio y la Custodia. Por encima de las mismas, nos encontramos con las Imágenes de San Pedro Armengol de la familia de los Condes de Urgel, el cual porta en su mano izquierda la Cruz en simbología por su devoción por la pasión de Cristo. A la izquierda, San Pedro Pascual el cual porta el báculo que representa haber sido Obispo de Jaén, en su mano izquierda porta el Libro que escribiera sobre temas apologéticos. En la parte central de este cuerpo medio del Altar, figura el relieve la Imagen de Dios Padre, en el momento de la bendición y portando en su mano el globo terráqueo”.
La lámpara de cristal situada en el centro del artesonado de la Capilla de los Marineros es del siglo XIX del estilo clásico de las lámparas dieciochescas. Procede del desaparecido Café Britz y fue adquirida en 1963.
La capilla actualmente ha tenido un profundísimo proceso de restauración. La adquisición de casas colindantes al primitivo edificio ha permitido el proyecto de una gran y hermosa iglesia.
Esta ampliación de la Capilla de los Marineros, que tras años de obras, culminó con la bendición por el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Juan José Asenjo Pelegrina, Arzobispo de Sevilla en 2010.
Esperanza Coronada
Hecho destacable en la historia de la corporación es la coronación canónica de Nuestra Señora de la Esperanza siendo autorizada por Bula Pontificia firmada por Juan Pablo II. Fue el 2 de junio de 1984 en la Catedral de Sevilla, siendo presidida la ceremonia religiosa por el Cardenal Bueno Monreal, auxiliado por el Arzobispo Fray Carlos Amigo Vallejo, quien tiempo después, en una función de la hermandad, desveló que ésta había sido la primera ceremonia de coronación canónica de toda su vida. Concelebraron junto al prelado hispalense los obispos de Jerez y Málaga junto a más de una treintena de sacerdotes.
Con motivo del veinticinco aniversario de la Coronación, en el año 2009, se conmemoró con un solemne triduo y Pontifical en la Catedral y con una multitudinaria procesión extraordinaria de regreso que congregó a más de 100.000 fieles.
En el año 2006, el Santísimo Cristo de las Tres Caídas presidió el Vía Crucis del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla.
En el 2008 se conmemoró el IV centenario de la Hermandad de las Tres Caídas, con una misa estacional a las puertas del convento de las Mínimas de Triana en la calle Pagés del Corro (madrinas de la Coronación de la Virgen).
La Esperanza de Triana celebró en el 2018 dos salidas extraordinarias con motivo del sexto centenario de la fundación de la primitiva hermandad: una el 30 de septiembre por Triana y otra el 3 de noviembre desde la Catedral.
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Soleá, dame la mano y las saetas de los presos
De los años veinte queda en el recuerdo el paso de la Esperanza de Triana por la cárcel del Pópulo, el antiguo convento reconvertido. Fue el origen de la celebrada marcha “Soleá, dame la mano”, una de las piezas más conocidas de los Font de Anta. Parece que fue compuesta realmente por José Font de Anta, aunque oficialmente se tenga por su autor a Manuel. La obra también se instrumentó por Font de Anta, y es un poema sinfónico que muchos músicos expertos consideran superior en calidad a “Amarguras”. Se compuso en 1918, está dedicada a la Esperanza de Triana y su autor se inspiró en una saeta que un preso de la antigua cárcel del pópulo del Arenal (hoy calle Almansa) le cantaba a la Virgen: “Soleá dame la mano a la reja de la ‘carse’, que tengo muchos hermanos huérfanos de ‘pare’ y ‘mare’…” Una saeta que se convirtió en una pieza musical que acabaría extasiando a Stravinsky y que se convertiría en un referente de la Semana Santa.
Antigua estampa del paso del Cristo de las Tres Caídas vuelto hacia la cárcel del Pópulo, hoy mercado del Arenal.
La Esperanza de Triana en la cárcel del Pópulo
El detalle
Esclavo etíope.
Esta figura secundaria se colocaba hasta el año 1962 en el paso de misterio del santísimo Cristo de las Tres Caídas. Fue realizada en el año 1940 por Castillo Lastrucci y durante un tiempo figuró en el misterio de la hermandad de Jesús Despojado. En 1998 fue restaurado por Ramos Corona.
Estandarte corporativo, diseñado por José Recio del Rivero y bordado en oro y sedas sobre terciopelo verde por Juan Bautista Gimeno en 1928, con remate en plata de ley de Orfebrería Triana (1998).
Saya con bordados en oro y sedas sobre tisú de plata, realizada a partir de un traje del torero Juan Belmonte. Fue confeccionada en 1938 por el taller de Caro.
Caída frontal del palio de la Esperanza y una de las laterales, bordadas en oro y sedas sobre malla de oro. El diseño es de José Recio del Rivero y su hijo José (1950), mientras que la ejecución fue obra del Convento de Santa Isabel en el caso de los bordados interiores (1951-54), mientras que los exteriores son de los Talleres de Caro (1970).
Llamador del paso de palio de la Esperanza, de plata de ley, obra de Orfebrería Triana (1991), según diseño de Emilio García Armenta (finales de los años 50); una de las jarras del paso de palio, diseñadas por José Recio del Rivero (1946) y realizadas por Jesús Domínguez y Manuel Seco en plata; y la Inmaculada que se sitúa en el frontal del paso de palio, obra de Juan Fernández (1947) realizada en plata y marfil.
Manto de salida de la Virgen de la Esperanza bordado por Sobrinos de José Caro entre 1947 y 1948, según diseño de José Recio del Rivero y su hijo del mismo nombre. Está bordado en oro y sedas sobre terciopelo verde oscuro.
La más moderna es la corona de oro realizada para la Coronación Canónica Pontificia de la Virgen en 1984, por Francisco Fernández y Juan Borrero de Orfebrería Triana. Se realizó con oro de 22 quilates, reunido por medio de múltiples donativos de los hermanos y devotos, entre ellos los de la Familia Real ya que permitieron que se fundiera la pulsera de oro y topacios regalo de su camarera perpetua S.A.R. Doña Luisa de Orleans. La decoración tiene un estilo general neorrenacentista, pero pasado por un filtro regionalista que nos enlaza con algunos motivos característicos de la Hermandad y que proceden de diseños de la cerámica trianera. Está considerada por especialistas en la materia como una de las Joyas de la orfebrería contemporánea.
Con el paso del tiempo la corona ha ido enriqueciéndose por medio de diversos donativos. De este modo en el año 2000 se le acoplaron dos brillantes traídos de Tierra Santa situados en el imperial frontal del canasto y en el 2002 se le agregaron dos conjuntos de diamantes que escoltan la cartela que orla el escudo.
Toca de Nuestra Señora de la Esperanza, obra de Benjamín Pérez en 1989 y restaurado en 2023.
Simpecado, del diseñador y taller de Gimeno (1928), bordado en oro y sedas sobre tisú de plata y terciopelo verde, con remate en plata de ley de Orfebrería Triana (1987).
Muy características de esta hermandad son las bocinas, bordada en oro a realce y sedas sobre terciopelo morado por Gimeno en 1928, según diseño de Recio. Cuenta con tubos de plata de Meneses.
Senatus, bordado en oro sobre terciopelo burdeos por taller de Juan Bautista Gimeno en 1928, con remate en plata de ley de Jesús Domínguez en los años 50.
Puñal de Nuestra Señora de la Esperanza donado por un grupo de hermanos, obra del orfebre José María Carrasco Sala, 2021.
Escucha algunas de las marchas dedicada a los titulares de la hermandad.
SOLEÁ, DAME LA MANO, Font de Anta, 1918
Enciclopedia de la Semana Santa de Sevilla del El correo de Andalucía
Historia de las cofradías de Sevilla del ABC
El poder de las imágenes, iconografía de la Semana Santa de Sevilla, del Diario de Sevilla
La Semana Santa según ABC de Sevilla 1929-1946 de ABC
http://www.esperanza-de-triana.es
http://periodistacofrade.blogspot.com
https://sevilla.abc.es/pasionensevilla
https://www.elpasadodesevilla.com
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